Nota N° 29
Actúe o deje que los demás actúen por usted
Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva - Stephen R. Covey
La diferencia entre las personas que toman la iniciativa y las que no lo hacen equivale literalmente a la
diferencia entre el día y la noche. No estoy hablando de un 25 o 50 por ciento de efectividad; hablo de un 5000
por ciento de diferencia, en particular si esas personas son inteligentes, sensibles ante las necesidades de los
demás y están siempre alerta.
Crear en nuestra vida el equilibrio de efectividad P/CP requiere iniciativa. Hace falta iniciativa para
desarrollar los siete hábitos. Al estudiar los otros seis hábitos, el lector verá que cada uno de ellos depende del
desarrollo de los músculos proactivos. En todos los casos, es uno mismo quien tiene la responsabilidad de
actuar. Si espera que los demás actúen sobre usted, actuarán sobre usted. Y las consecuencias en cuanto al
desarrollo y las oportunidades dependen de que se siga una u otra ruta.
En una ocasión trabajaba con un grupo de personas de la indus tria de mantenimiento del hogar,
representantes de veinte organizaciones diferentes que se reunían trimestralmente a fin de compartir sus
números y problemas de una manera desinhibida.
Vivíamos en una época de gran recesión, y el efecto negativo en esa industria en particular era más grave
aún que sobre la economía en general. Cuando empezamos, esas personas se sentían totalmente
desanimadas.
El primer día, plantearon un interrogante: «?Qué nos está sucediendo? ?Cuál es la causa?». Estaban
sucediendo muchas cosas. Las presiones ambientales eran poderosas. El desempleo se había generalizado, y
muchas de esas personas estaban despidiendo a amigos para conservar la viabilidad de sus empresas. Al final
del día, todos nos sentíamos aún más descorazonados.
El segundo día la pregunta fue: «?Qué nos va a pasar en el futuro?». Estudiaron las tendencias
ambientales con el supuesto reactivo subyacente de que éstas determinarían su futuro. Al final del segundo día
estaban aún más deprimidos. Las cosas iban a ir peor antes que se pusieran mejor, y todos lo sabíamos.
De modo que en el tercer día decidimos centrarnos en la pregunta proactiva de «?Cuál es nuestra
respuesta? ?Qué vamos a hacer nosotros! ?Cómo podemos nosotros tomar la iniciativa en esta situación?».
Por la ma?ana hablamos sobre control y reducción de costos. Por la tarde se habló sobre ampliar el mercado.
Se aportaron profusamente ideas sobre ambas áreas, y después nos concentramos en cosas muy prácticas y
factibles. Las reuniones concluyeron con un espíritu de excitación, esperanza y conciencia proactiva.
Al final del tercer día, resumimos los resultados de la conferencia en una respuesta en tres partes a la
pregunta de «?Cómo está el negocio?».
Primera parte: lo que nos está sucediendo no es bueno, y las tendencias sugieren que será peor antes que
mejore.
Segunda parte: pero lo que nosotros estamos determinando que suceda es muy bueno, pues controlamos
mejor, reducimos los costos y ampliamos nuestro mercado.
Tercera parte: por lo tanto, el negocio está mejor que nunca.
Ahora bien, ?qué diría a todo esto una mente reactiva? «Oh, vamos. Afrontemos los hechos. No pueden
llevar más adelante este en foque de pensamiento positivo y automentalización. Más tarde o más temprano
tendrán que afrontar la realidad.»
Pero era un hecho que estábamos afrontando la realidad. Estábamos afrontando la realidad de las
circunstancias del presente y las proyecciones respecto del futuro. Pero también afrontábamos la rea lidad de
que teníamos el poder de elegir nuestra respuesta a las circunstancias y proyecciones. No afrontar la realidad
hubiera sido aceptar la idea de que lo que sucede en nuestro ambiente tiene que determinarnos.
Las empresas, los grupos comunitarios, las organizaciones de todo tipo (incluso las familias) pueden ser
proactivos. Pueden com binar la creatividad y los recursos de los individuos proactivos para crear una cultura
proactiva dentro de la organización. La organización no tiene por qué estar a merced del ambiente; puede tomar
la iniciativa para llevar a la práctica los valores compartidos, y alcanzar los propósitos compartidos de todos los
individuos implicados.