Nota N° 12
El poder de la autodisciplina.
Padre Rico, Padre Pobre - ROBERT T. KIYOSAKI
Si no puede tener control sobre sí mismo, no trate de hacerse rico. No tiene sentido invertir, ganar dinero, y dejarlo ir. La falta de autodisciplina es la causa por la cual la mayor los ganadores de loterías quiebran, aún poco tiempo después haber ganado millones. La falta de autodisciplina es la causa de que la causa de que las personas que reciben un aumento, salgan inmediatamente a comprar un nuevo automóvil o a tomar un crucero.
Resulta difícil decir cuál de los diez pasos es él más importante. Pero de todos, este paso es probablemente el más difícil de dominar, si no forma ya parte de, su carácter. Me aventuraré a decir que la falta de autodisciplina personal es el factor delineante No 1 entre los ricos, los pobres, y la clase media. Puesto de forma simple, las personas que tienen baja autoestima y poca tolerancia a la presión financiera, jamás, y lo digo enfáticamente, jamás podrán ser ricos. Como he dicho anteriormente, una lección aprendida de mi padre rico era que “el mundo te presionará”.
El mundo pone a prueba a las personas, no porque otros sean abusadores, sino porque el individuo carece de control interno y disciplina. La gente que no tiene fortaleza interior, a menudo pasa a ser víctima de quienes poseen autodisciplina. En las clases para empresarios que yo doy, les recuerdo constante-mente a las personas que no se enfoquen en su producto o servicio, sino en desarrollar sus capacidades de gestión. Las tres habilidades de gestión necesarias para iniciar su propio negocio son: a. Administración del flujo de dinero en efectivo. b. Administración de la gente. c. Manejo de su tiempo. Y diría que, la capacidad de gestionar exitosamente estas tres áreas, es aplicable a todos, no solamente a los empresarios. Las tres tienen importancia en la manera en que desarrolla su vida como individuo, o como parte de una familia, un negocio, una organización de caridad, una ciudad, o una nación.
Cada una de estas habilidades, se ve acrecentada por el dominio de la autodisciplina. Una imagen vale más que mil palabras. De manera que, comparemos el extracto de cuenta de las personas que se pagan a sí mismos primero, con el de quienes no lo hacen. Una vez más, lo que relata la historia, tiene que ver con la comprensión del flujo del dinero. Mucha gente mira los números y se pierde la historia. Si usted realmente puede comenzar a entender el poder del flujo del dinero, pronto se dará cuenta de qué es lo que está mal en el grafico siguiente, o por qué el 90 por ciento de las personas trabaja arduamente durante toda su vida, y necesita sostén del gobierno, Seguridad Social, cuando ya no son aptos para trabajar. Ya puedo escuchar los alaridos de aquellos de ustedes que creen sinceramente en pagar primero sus cuentas. Y puedo escuchar esa gente “responsable” que paga sus cuentas a tiempo. No estoy diciendo que sean irresponsables y no paguen sus cuentas. Todo lo que digo es que haga lo que dice el libro, o sea, “páguese primero a sí mismo” Ha habido meses en mi vida en que, por distintas razones, el flujo de dinero era mucho menor que mis cuentas. Aún así, me pagaba primero a mí mismo. Mi contador y el tenedor de libros vociferaban con pánico. “Van a venir por ti. El Ente Nacional de Recaudaciones te va a meter en prisión”. “Vas a arruinar tu historial de crédito”. “Te van a cortar la electricidad”. Aún así, me pagaba primero a mí mismo.
No estoy hablando de ser irresponsable. La razón por la cual no poseo grandes deudas de tarjetas de crédito, ni deudas por gastos innecesarios, es porque quiero pagarme primero a mí mismo. La razón por la cual minimizo mi ingreso, es porque no quiero pagárselo al gobierno. Es por eso que, mi ingreso proviene de mi columna del activo a través de una corporación.
Si trabajo por el dinero gobierno lo toma. Así que, aunque pague mis cuentas en última instancia, soy suficientemente astuto, financieramente hablando, como para no entrar en una situación económica difícil. No me gusta consumir a crédito. De hecho, tengo obligaciones más altas que el 99 por ciento de la población pero no las pago yo; hay otras personas que pagan mis obligaciones.
Se los llama inquilinos. De manera que la regla de “pagarse primero a sí mismo” es, en primer lugar, no se endeude. Aunque pago mis cuentas al final, lo establezco todo como para tener sólo peque?as cuentas insignificantes para pagar. En segundo lugar, cuando ocasionalmente me quedo corto de dinero, aún así me pago primero. Dejo que los acreedores y el gobierno protesten. Me gusta cuando se ponen duros.
Por qué?
Porque esos tipos me hacen un favor. Me inspiran a salir y crear más dinero. Entonces, me pago primero a mí mismo, invierto el dinero, y dejo que los acreedores vociferen. De todas maneras, generalmente les pago enseguida. Mi esposa y yo tenemos un excelente crédito. Simplemente, no cedemos a la presión, gastando nuestros ahorros o liquidando paquetes de acciones para pagar deudas de consumo. Eso no es demasiado inteligente financieramente hablando. De manera que la respuesta es: .
-A
No se endeude demasiado, de forma tal que después tenga pagar por ello. Mantenga bajos sus gastos. En primer lugar, realice inversiones. Luego, compre la gran casa, o el magnífico automóvil. Estar atrapado en la carrera de ratas no es inteligente.
B. Cuando se quede corto de dinero, deje que la presión construya y no que merme sus ahorros o inversiones. Use la presión para inspirar a su genio financiero para que aparezca trayendo nuevas maneras de ganar dinero, y entonces así, poder pagar sus cuentas. La gente pobre tiene hábitos pobres. Un mal hábito bastante común se llama “Sumergirse en los Ahorros”.
Los ricos saben que los ahorros sólo se utilizan para crear más dinero, no para pagar cuentas. Sé que suena duro, pero como ya dije, si usted no está endurecido interiormente, el mundo lo estará empujando de un lado a otro. Si a usted no le gusta soportar la presión financiera, entonces encuentre una fórmula que funcione para usted. Una buena, es disminuir los gastos, poner el dinero en el banco, pagar más impuesto a las ganancias de lo que corresponda, invertir en fondos comunes, y adherir al voto del promedio.
6. Pague bien a sus asesores.
El poder de un buen asesoramiento. Muchas veces veo gente poniendo un anuncio frente a su casa que dice “Due?o vende”.
O actualmente veo en televisión varias personas anunciándose como “Asesores accesibles”.
Mi padre rico me ense?ó que adoptan la táctica opuesta. El creía que había que pagar bien a los profesionales, y yo también he adoptado esa política. Actualmente, tengo abogados, contadores, agentes inmobiliarios y corredores de bolsa caros.
Por qué?
Porque, y lo digo enfáticamente, si las personas trabajan profesionalmente, sus servicios harán que usted gane dinero.
Y cuanto más dinero ganen ellos, más gano yo. Vivimos en la Era de la Información. La información no tiene precio. Un buen asesor debería brindarle a usted información, como también tomarse el tiempo de educarlo. Tengo varios asesores que están deseosos de hacer eso para mí.
Alguno de ellos, me orientaron cuando tenía poco o nada de dinero, y hoy aún siguen conmigo. Lo que le pago a un asesor no es nada en comparación con la cantidad de dinero que puedo ganar gracias a la información que me brindan. Me encanta cuando mi agente inmobiliario o mi corredor de bolsa ganan mucho dinero. Porque usualmente eso significa que gané mucho también.
Un asesor es el equivalente de sus ojos y sus oídos en el mercado. Ellos están todo el día allí, y de esta manera no tengo que estar yo. Yo mejor juego al golf.
De la misma manera, la persona que vende su casa por sí mismo no está valorando mucho su tiempo.
Por qué querría yo ahorrar unos pocos pesos, cuando puedo utilizar ese tiempo para hacer dinero, o pasarlo con los seres que amo
Lo que me parece gracioso es que muchas personas de clase media o baja, insisten en pagar propinas del 15 o 20 por ciento por el servicio de mesa en un restaurante, aunque el servicio no sea bueno, pero se quejan por tener que pagar del 1 por ciento a un agente inmobiliario.
Parece como si disfrutaran de dar propinas a esas personas de la columna de sus gastos, mientras son inflexibles con las personas en su columna de las inversiones. Eso no es inteligente financieramente.
Muchos agentes no se han formado de la misma manera.
Desafortunadamente, la mayoría son meramente vendedores.
Diría que la gente de ventas, en el área inmobiliaria, es la peor.
Ellos venden, pero en su vida, tienen pocas o ninguna propiedad.
Hay una enorme diferencia entre un agente que vende casas, y uno que vende inversiones.
Y es aplicable también a agentes de bolsa, bonos, fondos comunes, seguros, quienes se presentan como planificadores financieros.
Cuando entrevisto a cualquier profesional a quien pago honorarios, primero descubro cuántas propiedades o paquetes de acciones poseen ellos mismos, y qué porcentaje pagan en impuestos. Y aplico esto tanto a mis abogados, como a mis contadores. Encuentre asesores que sientan de corazón sus mismos intereses.
Muchos de ellos pasarán su tiempo educándolo, y pueden ser la mejor inversión que usted halle. Sea justo, y ellos en su mayoría también serán justos con usted. Si lo único que piensa es en bajarles las comisiones, entonces, ?por qué querrían pasar tiempo con usted? Se trata de simple lógica. Como he dicho antes, una de las habilidades de gestión y dirección es la administración del personal. Muchas personas sólo pueden dirigir a aquellos ante los cuales se sienten más inteligentes, o sobre quienes tienen poder, como en el caso de personas en relación de dependencia. Muchos gerentes medios, continúan así, sin lograr ascensos porque saben cómo trabajar con personas por debajo de ellos, pero no con personas por encima de ellos. La verdadera capacidad consiste en poder dirigir y pagar bien a personas que son más sagaces que usted en algún área técnica determinada. Esa es la razón por la que las compa?ías tienen juntas de directores. Usted también debería tener una. Y eso es inteligencia financiera.